El caso Glenn Miller: ¿accidente aéreo, conspiración militar?

Una tarde de diciembre de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial murió el legendario trombonista y director de orquesta Glenn Miller. Además de su indiscutible grandeza musical, su nombre quedó inscrito en la historia porque su muerte estuvo rodeada de misterio ya que el artista desapareció de forma enigmática sin que se volviera a saber de él…

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Aquella tarde, un pequeño avión Norseman despegó del aeródromo de Twin Wood, en Bedforshire, Inglaterra, no llegando nunca a su destino parisino pues desapareció con la tormenta. Desde entonces, se especula con lo que le pudo pasar al piloto y a los dos ocupantes norteamericanos en aquella aciaga jornada.

La desaparición de una de las figuras capitales de la música popular de la primera mitad del siglo XX dió lugar a infinidad de especulaciones, ya durante los primeros días después de esfumarse en mitad del aire. Algunos afirmaban que había caído en manos nazis y que había sido torturado hasta la muerte; otros, que su presunta desaparición era un montaje ya que realmente sí había llegado a París, donde había fallecido en brazos de una prostituta. La teoría conspiratoria más popular durante las últimas décadas sugiería que Miller fue abatido por un escuadrón de la Real Fuerza Aérea Británica.

La orquesta de Miller se había consagrado como la más popular en la era del swing gracias debido a su novedoso estilo del jazz basado más en la orquestación que en la improvisación. Su exitosa fórmula sonora nació en 1937, cuando Miller descubrió una deliciosa combinación de trompetas y clarinete que le daba a su orquesta un sonido especial, distinto al del resto de las bandas. En 1942, Glenn se alistó en las tropas. Entró con rango de capitán y se le encomendó modernizar la orquesta de la fuerza aérea. Su misión era tocar para las tropas aliadas desplazadas a los frentes bélicos de Europa. En un año hizo más de 800 funciones. 

La oferta

Glen Miller ganaba más de 25.000 dólares a la semana. Estaba casado y tenía hijos. A pesar de su cómoda vida, no dudó ni un instante cuando el General Eissenhower le ofreció unirse al esfuerzo bélico. La idea era que la Big Band de Miller tocase para las fuerzas aliadas en Europa. De esta forma, pensaba el Comandante en Jefe de las Fuerzas Aliadas, subiría la moral de la tropa. La renuncia a su vida de confort por patriotismo le terminaría costando la vida.

Glenn Miller llegó a Gran Bretaña en junio de 1944, y, desde el primer día, comenzó sus conciertos para el ejército siempre acompañado de su genial banda. Hacia finales de año, las tropas aliadas habían liberado París y, a pesar de los múltiples obstáculos y peligros,  pues los alemanes continúan luchando con fiereza, el músico decidió seguir adelante con el concierto programado en París.

La tarde del 14 de diciembre, Glenn Miller recibió una llamada de su manager para comunicarle que al día siguiente volaría a París para el concierto dedicado a las tropas que volvían de Normandía. El tiempo era todavía malo. Miller se acercó a la pista donde estaba su avión. Habló con el piloto y, con toda seguridad, protestó por volar bajo esas condiciones meteorológicas. Le dijo al piloto John Morgan que, incluso hoy, los pájaros se quedarían en tierra. A pesar de todo, montó en el avión con un tiempo terrible. Los tres hombres salieron en dirección al Canal de la Mancha y nadie volvió a verlos.

La banda de orquesta llegó a la Ville Lumiére en París dos días antes del último vuelo del compositor. Pero al llegar el día del concierto, el músico parecía haberse esfumado. Sorprendentemente, la noticia de su desaparición tardó mucho en hacerse pública. Ni siquiera la familia fue informada al respecto. La explicación más lógica y racional es que el Norseman UC-64A tuvo un accidente en el Canal de la Mancha. No obstante, sus fans se negaron a aceptar la versión oficial, y comenzaron los rumores de una muerte mucho menos gloriosa. Muerte que las autoridades no tuvieron más remedio que silenciar.

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CordonPress

Las hipótesis

Desde el principio se barajaron tres posibles escenarios que explicaban su muerte. El primero relataba como un avión de la RAF había derribado el Norseman por error. El segundo era que Miller fue asesinado en una operación para derrocar a Hitler. El tercero, que el músico halló la muerte en un prostíbulo de la ciudad de las luces, en la zona de Pigalle. Para éste último, se llegó a afirmar que un doctor del ejército americano había firmado su certificado de muerte. Sin embargo, las fuerzas armadas, que se sentían en deuda con el artista, decidieron acallar los rumores que hacían mucho daño a la familia y, muy especialmente, a su esposa. El misterio Miller estaría desde el principio envuelto en un sudario de silencio. Por ello, sus familiares estuvieron muchos años buscando a Miller sin aceptar la verdad oficial.

El libro titulado ‘Declassified’ intentó poner un poco de orden en esta telaraña de especulaciones y según su autor, el piloto Dennis M. Spragg, que estuvo unos 10 años investigando el caso sobre la misteriosa desaparición de Miller, concluyó con lo más obvio: simplemente se estrelló en el agua, y en su muerte no hay espacio para la especulación.

El piloto Fred Shaw estuvo cinco décadas asegurando que su escuadrón había derribado el UC-64 de Miller, por los 139 bombarderos Lancaster que volvían de una expedición en Alemania y que dejaron caer sus bombas sobre el Canal de la Mancha.  Shaw aseguraba haber visto al monoplaza del músico por debajo del escuadrón antes de que empezara el bombardeo. El testimonio de Shaw fue desacreditado durante treinta años como el de un charlatán, pues si hubiera sido visto un avión desorientado mientras se atravesaba el Canal de la Mancha, o incluso si lo hubieran derribado por error, hubieran avisado por radio. Y eso no se hizo pues nadie más lo observó.

El avión de Miller estaba conducido por un piloto con experiencia, pero probablemente el accidente fue ocasionado por un error humano, que convirtió en letal un fallo mecánico. “Estaba volando demasiado bajo, a menos de 2.000 pies, y expuso al aeroplano a congelarse”, desvelaba en agosto del 2017 ‘The Guardian‘ que “el hielo provoca que el motor deje de funcionar adecuadamente”. Realmente, los informes de la fuerza aérea desvelaban que la congelación de los motores en dichas condiciones era habitual. El margen de maniobra en dicho caso era muy escaso, de segundos, si el avión volaba bajo. Al estar construido con materiales ligeros, la avioneta se desintegró al impactar con el agua, lo que explicaría por qué no se han encontrado sus restos.

El Ministerio de Defensa británico hace unos años que también reabrió el caso. La investigación reveló que a finales de la II Guerra Mundial algunas misiones de bombardeo sobre territorios ocupados por Alemania no se concluían en la forma esperada y los aviones regresaban con bombas sin explotar. Se había establecido una zona sobre el Canal de la Mancha para que los bombarderos dejaran caer sus letales cargamentos, evitando así el peligro de explosiones al volver a territorio inglés. Cuando se analizaron de nuevo las viejas bitácoras de vuelo, se descubrió que el avión donde viajaba Miller hacia París se cruzó accidentalmente con un grupo de bombarderos de la Real Fuerza Aérea Británica que volaba a mayor altura. Un escuadrón aéreo dejó caer sus bombas sobre la zona de desalojo y una de ellas impactó en el avión de Miller que volaba más abajo rumbo a Francia. Buzos especializados localizaron en lo que fue la zona de desalojo un motor del tipo que tenía el avión en que viajaba Miller considerando que pudieran se los restos del avión sepultados en el fondo del Canal de la Mancha.

Ésta conclusión coincidiría con el testimonio que 50 años atrás había dado el piloto Fred Shaw, a quien habían tildado de charlatán; tal vez por intereses se acalló en su momento para obviar responsabilidad o prestigio por parte de las fuerzas armadas inglesas, pues Glenn Miller era uno de los estadounidenses más queridos, tanto por su música como por su voluntad de combatir el nazismo.

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Fuego amigo

Analizando la teoría del fuego amigo que supuestamente le derribó, hay un problema esencial que la desautoriza. Roy Nesvit, un piloto de la RAF, recuerda que sus superiores iniciaron una investigación alertados de la posibilidad de que ellos hubiesen sido los autores de la muerte de Miller. El avión, que supuestamente mató a Miller, era un Lancaster que volvía de una misión fallida de bombardeo en Alemania. El mal tiempo les hizo volver antes de lo previsto, pero las horas no coinciden, porque los Lancaster sobrevolaban la zona donde arrojaron las bombas a las 14:42 horas. El avión de Miller salió del aeródromo a las 13:55 horas a una velocidad de 155 millas por hora. Eso coloca a su avión en la zona cuando los Lancaster ya la estaban abandonando. Además, resulta muy extraño que nadie reportara el incidente hasta muchos años después.

Teniendo en cuenta el hecho de que solo había un Norsemen en el aire en el sureste de Inglaterra aquel fatídico día, la siguiente revelación se antoja crucial. Un joven británico de 17 años llamado Richard Anderton apuntaba todos los avistamientos de aviones mientras trabajaba en un aeródromo en Woodley, Reading. El ahora difunto tenía dos pequeños blocs de notas donde apuntó la localización, la altura estimada y el tipo de avión. El 15 de diciembre de 1944 escribió también que un UC-64A volaba en el horizonte al este, navegando bajo en la niebla en dirección sureste. Era, sin duda, el avión de Miller. Lo que inhabilitaría la versión anterior y su supuesto asesinato en un prostíbulo parisino.

Habiendo quedada clara su ruta, solo quedaría establecer la causa de la muerte. Sin embargo, hay algunos enigmas que todavía deben ser desvelados. En primer lugar, la causa por la que se tardó en dar la noticia de la desaparición. En segundo lugar, las actividades del propio Miller en Gran Bretaña, que han dado pie a las diferentes ideas conspirativas.

Operaciones secretas

Siguiendo la cronología oficial de los conciertos de Glenn Miller y su banda en tierras británicas lleva un sensacional descubrimiento: David Niven, el famoso actor inglés, que se había unido al esfuerzo bélico de su país, era amigo de Miller y, de hecho, aparece como el presentador del primer concierto del americano en Bedford. Además, Niven fue miembro del grupo secreto The Phantom, un comando especializado en operaciones secretas en la retaguardia de los países ocupados por los nazis. Tras el desembarco de Normandía, al actor se le asignó la misión de colaborar con los americanos, trabajando bajo las órdenes del General Raymond Barker.

La pregunta es obligada: ¿estuvo Glenn Miller involucrado en operaciones secretas como Niven? La respuesta podría ser afirmativa, teniendo en cuenta el segundo descubrimiento: grabaciones hechas por Miller, pero no para los aliados, sino para la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas). Una de ellas es realmente críptica e intrigante. En ella, después de saludar en alemán, dice en el mismo idioma “dejemos que las flores hablen por sí solas”. Entonces, una mujer replica “habrás querido decir, dejemos que la música hable por sí sola”. Estas extrañas grabaciones solo vieron la luz en 1995, y solo nos llevan a especular si Miller, al igual que Josephine Baker en el norte de África, había llevado comunicados secretos tras las líneas enemigas.

Niven era, en definitiva, el enlace entre la BBC, la banda de Miller y los militares. Puede afirmarse que el actor era el jefe de Miller. Incluso le salvó a él y a sus músicos de morir en un bombardeo a Londres. Ocurrió a mediados de junio, cuando los V1 de Hitler comenzaron a caer sobre la capital inglesa. Niven movió los hilos para sacarlos de allí. La evacuación de la orquesta tuvo lugar un domingo. La banda de Miller llegó a Bedford sin problema alguno. Al día siguiente, una de esas bombas alcanzó el edificio donde Glenn y los suyos residían, matando a veinticinco militares estadounidenses y a cincuenta civiles. Curiosamente David Niven no menciona ni Bedford ni a Miller en su autobiografía lo que, obviamente, deja muchas preguntas sin respuesta.

Es muy importante resaltar que Bedford se encuentra a 72 Km al noroeste de Londres. En aquel bello lugar se hallaban los estudios de la BBC y el centro de operaciones encubiertas de franceses, polacos, americanos, británicos y americanos.  Operaciones que incluían la preparación de sabotajes, asesinatos y propaganda. El lugar tenía una pista de aterrizaje, a pesar de que, a apenas 2 km, los aliados tenían un aeródromo.

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David Niven

La conspiración

Abrazar la teoría que afirma que Miller realizó operaciones encubiertas es fácil. Tal vez sea cierta. Sin embargo, los testigos y la propia lógica apuntan claramente a que el artista halló la muerte en aquella pequeña avioneta por un fallo en el carburador del avión. Algo que se producía con demasiada frecuencia en esos aparatos. Especialmente, bajo condiciones meteorológicas desfavorables. Los informes de la RAF no dejan lugar a dudas. Un problema que los pilotos conocían por los informes de sus superiores.

Entonces, ¿por qué despegó el avión con ese terrible tiempo?. La respuesta se encuentra en los archivos de Glenn Miller. John Morgan, piloto del avión, presentó su plan de vuelo por la mañana del 15 de diciembre de 1944, pero fue rechazado por sus superiores en París a causa de la niebla que cubría el canal de la Mancha. Empero, el Teniente Coronel Norman Baesell, que necesitaba ir a París desesperadamente para continuar en el esfuerzo bélico, le ordenó volar a París y el piloto no pudo desobedecer la orden.

Miller estaba aterrorizado, pero también requería estar en París para preparar el concierto. La verdad es que siempre tuvo miedo a volar. Es más, preguntó por los paracaídas nada más entrar a la avioneta, y la respuesta que le dió Norman Baesell debe pasar a la historia: “Miller:, ¡no querrás vivir siempre!”

La avioneta despegó, por última vez, ese 15 de diciembre. Un vuelo que no fue autorizado y del que nadie, salvo los tripulantes de ese Norseman UC-64A y los técnicos de pista, sabía nada. Solo cuando su banda le esperaba en París se pudo dar la alarma de su ausencia. Además, hay otra razón que explica el retraso en dar la noticia de la desaparición de Glenn Miller. El 16 de diciembre de 1944, un día después del accidente del artista, Hitler lanzó una ofensiva que a punto estuvo de cambiar el curso de la guerra: la batalla de las Ardenas. Solo cuando el tiempo mejoró, el 23 de diciembre, los aviones americanos pudieron lanzar una contraofensiva aérea que destrozó a los alemanes. La guerra, obviamente, era mucho más importante que el mismísimo Miller. Su búsqueda podía esperar.

Tal vez nunca sepamos si Miller realizó alguna operación encubierta, más allá de la propaganda que tenían sus conciertos. Lo que sí sabemos es que la magia de su swing sigue tan viva como en aquel lejano día de 1944 en la que su avioneta volaba bajo unas nubes que, aunque pérfidas, no iban cargadas con las aguas del olvido.

Fuentes e imágenes: Milenio // TheGuardian // CincoNoticias 

 

 

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3 comentarios en “El caso Glenn Miller: ¿accidente aéreo, conspiración militar?

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