Mariana Pineda, mucho más que una costurera

Mariana Pineda, aunque se la conozca más por la bandera que encontraron en su casa, y de la que recibió acusación de haber bordado, seguramente ni estaba en su casa en aquella ocasión ni la bordó ella y en realidad fue una excusa para capturar a una inteligentísima mujer y activista Liberal de la década Omniosa…

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Mariana Pineda era hija del Capitán de Navío D. Mariano Pineda y de Dª Maria Muñoz, una familia acomodada poseedores de un gran mayorazgo. Había nació en Granada el 1 de setiembre de 1804 y, aunque sus padres habían fallecido, no accedió a ninguna parte de su herencia al renunciar su tío a su tutela, apropiándose de todos los bienes de la familia como testaferro. Mariana pasó a ser apadrinada por una familia de buena posición social, la de José de Mesa y su esposa, que no tenían hijos y criaron a Mariana como si lo fuera.

Se casó muy joven, algunas fuentes dicen que con 15 años, y junto a su marido comenzaron un litigio judicial para reclamar aquella herencia a su tío, logrando llegar a un acuerdo por el que accedían a unas pequeñas propiedades en Loja. Así, transcurrieron 2 años, quedando el 12 de mayo de 1822, desgraciadamente viuda y con dos hijos a los 18 años.

Un par de años después se la comenzó a ver de nuevo por las calles de Granada, paseando muchas veces con jóvenes distinguidos, la mayoría partidarios del sistema constitucional de 1823, es decir, los famosos Liberales que se oponían al absolutismo traidor de Fernando VII. Eran pretendientes, amantes y amigos de la joven viuda, considerada una mujer muy culta, atractiva y de refinada educación.

Confidente de los presos liberales

Tras la Guerra de la Independencia, mientras los españoles luchaban contra los ejércitos imperiales, la ausencia del rey valió para que las Cortes de Cádiz aprobasen la Constitución de 1812. Estas serían abolidas a su regreso, cuando asumió el poder absoluto y hubo de enfrentarse a un país arruinado por la guerra. Se anularon así las medidas modernizadoras de las Cortes de Cádiz.

Mariana Pineda ante esta situación empezó a involucrarse con la causa liberal y en contra de los partidarios del absolutismo y del rey Fernando VII, influenciada por su padre adoptivo José de Mesa. En reuniones clandestinas fue donde conocería al que fuera su marido Manuel de Peralta y Valle. A partir de esto, Mariana jamás se separaría de la causa liberal que la conduciría a la muerte con apenas veintisiete años.

Allá por 1827 muchos de aquellos amigos, e incluso varios parientes, estaban presos por causas políticas. Las sospechas comenzaron a caer sobre ella cuando se supo que enviaba numerosas cartas a esos presos, y a exiliados que residían en Gibraltar. En ellas les daba ánimos y les contaba la actualidad en España, especialmente en Granada, y les aconsejaba sobre diversos asuntos, entre ellos cómo elaborar planes de fuga, y seguramente algunas cosas más. La policía granadina, que sabía del envío de estas misivas, la vigilaba muy de cerca.

En este periodo, Andalucía era la región donde se organizaron la mayoría de las conspiraciones contra el absolutismo de Fernando VII: su proximidad a Gibraltar convertía a Andalucía en un lugar idóneo donde los más significativos conspiradores podían refugiarse, y entre ellos se encontraba Fernando Álvarez de Sotomayor, primo lejano y amante de Mariana Pineda y muy conocido en los ambientes liberales. Álvarez de Sotomayor, militar irreprochable acabaría procesado y sentenciado a pena de muerte. Y Mariana organizó en octubre de 1828 su fuga de la cárcel de Granada.

La  fuga resultó un éxito. Se fugó disfrazado de fraile, y días después huyó a Gibraltar, siendo la hazaña contada con todo detalle y con notable regocijo por parte de los liberales. La policía requisó la casa de Mariana sin encontrarle nada, pero la rodearon de espías.

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Mariana, mujer dura

A mediados del año 1830 los liberales entendieron que había que dar el golpe definitivo ya que en Europa se habían puesto las cosas muy en contra de Fernando VII. Y comienza a pensarse que este futuro golpe va a suponer una auténtica revolución contra el absolutismo, por lo que debería ir acompañado de signos distintivos como el himno y la bandera. Decidieron encargar un himno nuevo a un músico de talante liberal, Remigio Fuensanta. En cuanto a la bandera, fue un encargo que gustosamente aceptó Mariana Pineda: en la insignia predominaría el color morado, símbolo del alivio de ese luto del que iba a salir España cuando triunfara la revolución liberal. En el lema debían aparecer las palabras ‘Libertad’ e ‘Igualdad ante la Ley’.

Todo esto iba a buen puerto hasta que el 18 de marzo de 1831 se presentaron en la casa de Mariana Pineda varios hombres, entre ellos un funcionario de policía. En el registro de su casa encontraron veinte letras bordadas en carmesí que reflejaban un lema: Libertad, Igualdad y Ley. Ante la negativa actitud de confesar de Mariana y delatar a los culpables fue arrestada en su domicilio durante cuatro días por el alcalde de la ciudad. Tras el intento de fuga donde fue descubierta, la trasladaron a la prisión del beaterio de Santa María Egipciaca (fundada en el siglo XVI para ‘mujeres descarriadas’).

El alcalde insistía en que si delataba a los culpables ella saldría en libertad, pero esto no se produjo. Por tanto, Mariana Pineda fue acusada con el objetivo de dar un escarmiento a los liberales, puesto que cada vez más las mujeres se implicaban con la causa.

El 23 de mayo de 1831 llegó la conformidad de la ejecución de Mariana Pineda dictaminada por el rey. Seria ejecutada en el Campo del Triunfo en lo alto del patíbulo donde se encontraba el verdugo y un cura. Su ejecución no pretendía castigar a los liberales, sino todo lo contrario: castigar la participación de la mujer en la vida política y social de España. Tras su ejecución Mariana se convirtió en una mártir para los liberales y en un símbolo popular de la lucha contras las libertades hasta el siglo XX.

Durante cinco años permaneció en el olvido su recuerdo, hasta que con la muerte de Fernando VII en 1833 se reverdecieron los ideales liberales y en 1836 el Ayuntamiento de Granada procedió la exhumación de los restos de la considerada como mártir de la injusticia y el absolutismo. Hasta nuestros días ha sido valorada como tal, se han alzado monumentos en su memoria y numerosos literatos han escrito sobre su figura como heroína de la libertad.

 

Fuentes: ElRetoHistórico// Kronos

Imágenes: Wikipedia

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