Las once horas del tormentoso Comité Federal que acabó con Sánchez

Once horas necesitaron los críticos para derrotar y echar al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en un Comité Federal tormentoso en el que hubo de todo (insultos, imprecaciones, lágrimas y empujones), menos debate político. Y otras cuatro horas más necesitaron los barones regionales para componer una gestora de diez miembros, con el presidente asturiano Javier Fernández al frente. La gestora, que ser reúne este lunes por primera vez, convocará en una semana otro Comité Federal para decidir la abstención al Gobierno del PP. Al término de la reunión, su presidente, Javier Fernández, dará una rueda de prensa, según ha informado el PSOE en un comunicado…

Los miembros de la gestora del PSOE. A la izquierda, su presidente, el asturiano Javier Fernández (izda.), y de izquierda a derecha, en la primera fila, Mario Jiménez Díaz (Andalucía), María Jesús Serrano Jiménez (Andalucía) y Ascensión Godoy (Extremadura); en la segunda fila, José Enrique Muñoz Lladró (Valencia), María Dolores Padrón Rodríguez (Canarias) y Ricardo Cortés Lastra (Cantabria); y en la tercera fila, Soraya Vega Prieto (Extremadura), Francesc Antich Oliver (Baleares) y Francisco Ocón Pascual (La Rioja). / Fotos: Efe
Los miembros de la gestora del PSOE. A la izquierda, su presidente, el asturiano Javier Fernández (izda.), y de izquierda a derecha, en la primera fila, Mario Jiménez Díaz (Andalucía), María Jesús Serrano Jiménez (Andalucía) y Ascensión Godoy (Extremadura); en la segunda fila, José Enrique Muñoz Lladró (Valencia), María Dolores Padrón Rodríguez (Canarias) y Ricardo Cortés Lastra (Cantabria); y en la tercera fila, Soraya Vega Prieto (Extremadura), Francesc Antich Oliver (Baleares) y Francisco Ocón Pascual (La Rioja). / Fotos: Efe

Artículo de: Luís Díez

Esta  nueva dirección provisional, a la que Sánchez y sus seguidores prometieron “lealtad”, se formó pasada la una de la noche con el presidente de Asturias, Fernández, de presidente, y diez miembros, de los que dos corresponden a la federación de Andalucía y son de confianza de la presidenta andaluza Susana Díaz -el portavoz en el Parlamento andaluz Mario Jiménez y la diputada estatal por Córdoba María Jesús Serrano-. Extremadura aporta otros dos miembros, la concejala Soraya Vega y la responsable de organización Asunción Godoy. Junto con el expresidente de Baleares, Francesc Antic, serán el núcleo duro. La gestora se completa con la presencia del dirigente de las Juventudes Socialistas y cooportavoz en las Cortes Valencianas, José Muñoz Lladró; la dirigente canaria María Dolores Padrón; el diputado regional cántabro Ricardo Cortés y un hombre de confianza de Luena como es Francisco Ocón.

La primera decisión que deberá adoptar será la convocatoria inmediata de un nuevo Comité Federal para decidir si los socialistas se abstienen en la investidura de Rajoy y desbloquean de este modo la gobernabilidad del país. De madrugada no las tenían todas con sigo y algunos ganadores se formulaban la hipótesis de que lo que podría suceder si Rajoy rechaza su planteamiento negociador y fuerza nuevas elecciones. Su conclusión era clara: “Quedaríamos en 40 diputados como mucho”. Y todo por sus propios méritos. La previsión de los cambios en el grupo parlamentario sitúa a Eduardo Madina y a Soraya Rodríguez como portavoces, junto con los andaluces Miguel Ángel Heredia y Antonio Pradas. Otras voces señalaban que podrían seguir Antonio Hernando en el Congreso y Óscar López en el Senado, aunque éstos tendrían que recibir el apoyo expreso de Fernández.

Simpatizantes del PSOE concentrados ayer ante la sede federal de la calle de Ferraz (Madrid.) / Chema Moya (Efe)
Simpatizantes del PSOE concentrados ayer ante la sede federal de la calle de Ferraz (Madrid.) / Chema Moya (Efe)

La concentración de militantes, “un escrache en toda regla”

Si la reunión de los 270 miembros fue tormentosa hasta el punto de que algunos, como el otrora candidato de Izquierda Socialista José Antonio Pérez Tapias, la abandonaron por vergüenza e higiene mental, frente a la sede de Ferraz, la concentración de militantes que apoyaban a Sánchez e insultaban a sus adversarios, duró todo el día, sirviendo el espectáculo en directo a las televisiones. Fue “un escrache en toda regla”, se quejaron los ganadores.

Pasaban de las ocho de la noche del sábado cuando los críticos encontraron el camino de defenestar a Sánchez: la moción de censura. Comenzaron a recoger firmas para plantearla. En quince minutos cosecharon 140. Eran más que suficientes para obligar a dimitir al secretario general. Sólo entonces Sánchez aceptó el planteamiento de su adversaria andaluza Susana Díaz de que se votara uno a uno, de viva voz y por llamamiento. Lo que se decidía era la aceptación o no del calendario propuesto por la Ejecutiva en funciones de celebrar las primarias el 23 de octubre para elegir nuevo secretario general o se rechazaba y se nombraba una gestora, como proponía el sector crítico. Y salió la segunda opción. Sánchez fue derrotado por 132 frente a 107 votos.

Nada más proclamarse el resultado, Sánchez anunció su dimisión a los asistentes y diez minutos después convocó a los informadores, a los que durante todo el día habían impedido el paso a la sala de prensa de la sede de Ferraz, como venía siendo habitual en las reuniones del Federal, para despedirse y agradecerles su trabajo. “Hoy se ha producido -dijo- un debate muy intenso”. Ni siquiera hubo debate, sino forcejeo jurídico, malos modos e imprecaciones unos a otros. “Propuse dirimir dos cuestiones, el liderazgo y la investidura. Yo quería votar ‘no’ a Rajoy y formar un gobierno alternativo a Mariano Rajoy, y como dije que si mi propuesta no prosperaba no podría administrar una decisión que no comporto y, desgraciadamente, no ha salido vencedora, dimito”.

Los críticos se sintieron aliviados. Sánchez dejó en manos de su número dos, César Luena, el traspaso de poderes a la gestora que comenzó a formarse inmediatamente en la cuarta planta de Ferraz, y abandonó la sede en su coche, seguido por otro de escolta. Los antidisturbios hicieron un cordón para apartar a los decepcionados militantes que le aplaudieron y siguieron coreando su nombre. A ellos también les dejó el mensaje de que se sientan “orgullosos de militar en el PSOE”. Un partido que, sin embargo, sale más debilitado y roto en dos partes antagónicas y dificilmente reconciliables de un enfrentamiento abierto entre dos opciones estrategias: la de Sánchez de llegar al Gobierno por todos los medios posibles y la de los barones de reconocer el triunfo electoral del PP y mantenerse en la oposición, conjurando así el riesgo de unas nuevas elecciones que serían las terceras en menos de un año.

Los miembros del Comité Federal socialista, al comienzo de la reunión de ayer. / Efe
Los miembros del Comité Federal socialista, al comienzo de la reunión de ayer. / Efe

Once horas de enfrentamiento

Las once horas de la jornada se consumieron en sucesivos recesos desde las nueve de la mañana. Los negociadores no se ponían de acuerdo sobre el orden del día. Los convocados permanecían en el interior de la sede, sentados, “a la espera de la nada”, según algunos de ellos. Las informaciones interesadas que transmitían por whatsapp los delegados de uno y otro “bando” constituían la comidilla del concierto de los medios informativos, ávidos del “minuto y resultado” en lo que llaman “tiempo real”. Lo único que tenían claro los sectores capitaneados por Díaz, “la faraona” o “la lozana andaluza”, como le llaman los militantes, y por Sánchez o “Pedro el breve”, según el apodo de los adversarios, era el temor al choque de trenes.

Los negociadores -Luena por la parte oficial y el andaluz Juan Cornejo y el castellano-manchego Jesús Fernández Vaquero por el sector crítico- trataban de dirimir “qué, quiénes y cómo” había que votar. Díaz y los críticos sostenían que la convocatoria y el orden del día del Comité realizada por Sánchez y los 15 miembros de la Ejecutiva en funciones carecía de validez porque no tenían legitimidad. En el forcejeo consumieron toda la mañana. Finalmente, pasadas las 2:30 del mediodía, ambos sectores acordaron no cambiar a la presidenta del Comité Federal, la “susanista” Verónica Pérez, y mantener la Mesa, formada por ella y por los secretarios de palabra y de actas, Nuria Marín y Rodolfo Ares, respectivamente.

Cuando se disponían a iniciar la reunión propiamente dicha para decidir el orden del día, Pérez anunció: “Aquí se va a votar lo que yo diga”. Ares intentó arrebatarle el micrófono para puntualizar que el único orden del día válido era el propuesto por la dirección, pero Vero, como le llaman sus compañeros, se resistió. Y Ares tuvo que hablar desde el atril. Inmediatamente después intervino Sánchez para hacer valer la propuesta de la dirección. “Tú no eres nadie”, le replicó el presidente aragonés Javier Lambán. Se organizó un gran revuelo, con imprecaciones entre unos y otros. Lambán preciso: “No tienes legitimidad para proponer nada porque más de media Ejecutiva ha dimitido y tu estás reglamentariamente sin funciones”.

Entre protestas de los oficialistas, el aragonés reclamó la reunión de la Comisión de Garantías para levantar acta de las dimisiones de los ejecutivos y convocar oficialmente el Comité. En su exposición comparó dicha comisión con el “Tribunal Constitucional”. Las protestas se transformaron en carcajadas y expresiones como “estás p’allá“, “eso es ridículo”, “te has lucido” y otras por el estilo. La presidenta no conseguía imponer el orden en la sala Ramón Rubial y decretó un receso, el cuarto, de una hora. En la calle, dos centenares de militantes y algunos significados alborotadores profesionales increpaban a los pocos críticos que osaban salir a comer algo en los bares de la zona. También aprovechaban la presencia de las cámaras de televisión para corear sus consignas contra Felipe González y Susana Díaz.

Sobre quién tenía derecho a votar, Sánchez ofreció la reintegración de los 17 dimisionarios del sector crítico de la Ejecutiva, aunque algunos como Carme Chacón, ni aparecieron. Pero los críticos le contestaban que no necesitaban esos votos y le ofrecieron que salvo la presidenta de Baleares, Francina Armengol, y los portavoces parlamentarios, los demás se abstuvieran de votar. López y Hernández ya habían ofrecido su renuncia al voto. Finalmente se llegó al compromiso de que votaran los que estuvieran presentes de uno y otro sector. Entonces se reanudó la reunión, pero inmediatamente se produjo un nuevo enfrentamiento sobre lo que había que votar. Las posiciones seguían tan enfrentadas como a las nueve de la mañana: los oficialistas insistían en que se votara la convocatoria del congreso y los críticos la formación de una gestora. Se produjo entonces un nuevo receso.

susana_diaz_comite_ferraz_efe-768x460
La presidenta andaluza, Susana Díaz, a su salida esta madrugada de la sede de Ferraz, tras la celebración del Comité Federal en el que Pedro Sánchez ha dimitido como secretario general del PSOE. / Víctor Lerena (Efe)

Firmas y lágrimas

Finalmente, pasadas las siete de la tarde se alcanzó el acuerdo de decidir sobre el único punto en el que había coincidencia: la celebración de un congreso extraordinario. Pero nada más reanudarse la sesión, los reunidos observaron cómo un empleado colocaba una urna tras un panel y unos fajos de papeletas con el sí y el no. Aquello significaba que la votación iba a ser secreta, como querían los oficialistas. “Bueno, compañeros, vamos a votar”, dijo Sánchez, que se incorporó de su asiento e hizo un gesto para que le siguieran los demás.

Fue entonces cuando se registró una situación que muchos calificaron de “bochornosa”, con gritos, empujones e increpaciones subidas de tono. El secretario de organización de Andalucía, Juan Cornejo, hizo un gesto como si intentara cortar el paso a Sánchez que, inmediatamente algunos interpretaron y transmitieron a los periodistas como si hubiera sido “una agresión”. Hubo algún empujón y no faltaron los insultos. La presidenta andaluza, abochornada por el enfrentamiento, comenzó a llorar. El extremeño Guillermo Fernández-Vara también se mostró desolado y lacrimógeno. Otros cuadros del partido también se sintieron abochornados. Iceta y los catalanes recibieron duras descalificaciones y reproches. “Vosotros tendríais que largaros de aquí, no pintáis nada; en el PSC no dejáis que participe el PSOE y venís aquí a decidir nuestra política”, les espetaron los más broncos de los andaluces.

La quiebra parecía definitiva. Algunos, como Pérez Tapias, optaron por abandonar la reunión. “La situación es caótica. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo sobre el procedimiento, no podemos seguir”, dijo en la calle, entre gritos favorables de los militantes e insultos a “la gusana”. En el interior el enfrentamiento era tan fuerte que los dos sectores decidieron suspender la votación. Para que el enfrentamiento no siguiera adelante, el propio Sánchez aceptó los argumentos de los críticos contra la votación secreta porque no se trataba, dijeron, de decidir sobre una persona.

Después de otro receso que los críticos aprovecharon para recoger firmas y plantificar la moción de censura contra Sánchez, éste cedió y aceptó que se votara uno a uno, de viva voz y por llamamiento. El resultado le fue adverso y puso fin a los dos años y dos meses de mandato como secretario general, aunque no tiene previsto dejar su escaño como diputado y, según el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que habló con él tras la dimisión, “tiene intención de presentarse a las primarias”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s