La mujer dentro del franquismo

La historia ha evidenciado que para la implantación de cualquier régimen totalitario, autoritario o fascista, éste debe apoyarse en una base social, donde es crucial la familia, como pieza clave en una sociedad jerarquizada, y por tanto, todos estos regímenes debían elaborar, o realzar, unos valores que se le debía atribuir a la figura de la mujer…

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Por Arantxa Carceller

Tanto Mussolini, Hitler, José Antonio, y Franco, reescribieron un discurso de feminización para ganarse el apoyo de las mujeres, y erigirlas como pieza clave de su construcción de la nación. Ellas eran las madres de la patria. Este discurso vendría siempre marcado por una vuelta de los valores tradicionales, pertenecientes a las corrientes reaccionarias del siglo XIX e inicios del XX, donde la mujer quedaba ligada a las tareas domésticas, y ensalzada por su faceta como madre. Con la llegada del franquismo el modelo de feminidad se reformuló hacia un modelo de mujer definido por el ideario del patriarcado nacional católico.

La instauración de la dictadura franquista destruyó todos los logros y conquistas que había alcanzado la Segunda República en materia de género. Desde el mismo momento del alzamiento en los territorios que las tropas rebeldes iban conquistando se elaboró una política de género, una nueva legislación que nada tenía que ver con lo alcanzado durante la Segunda República. La situación económica creada tras la guerra, y el peso de la Iglesia Católica dieron paso a una política que definió el papel que la mujer dentro de la sociedad. Así, el franquismo frenaba las conquistas femeninas del período de entreguerras arguyendo un discurso antifeminista, en el cual, la mujer se percibía como un ser inferior al hombre, tanto espiritual como intelectualmente, pretexto que utilizaban para relegar a la mujer a las tareas del hogar. De ahí, el ensalzamiento de la figura de la mujer como madre y esposa. La nueva política de género se caracterizó por un fuerte intervencionismo estatal dentro de la vida privada. No es de extrañar que por ello tanto el Estado, como la Falange y la Iglesia, se adjudicaran el derecho a controlar tanto en lo público como en lo privado unas formas de masculinidad y feminidad que supusieron la radicalización del modelo doméstico.

Desde nuestra siempre atenta mirada, vamos a intentar a grandes rasgos hablarles de uno de los movimientos dentro de nuestra historia más reciente que más calado ha tenido en el ideario femenino, e incluso de forma implícita hasta nuestros días, y, que durante años excluyó a la mujer de la vida política del país. Les hablamos de uno de los pilares claves dentro de la maquinaria del franquismo, la Sección Femenina nacida en 1934 como rama femenina de Falange Española, y, dirigida desde sus comienzos hasta su disolución, por Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, fundador del partido. El objetivo de la Sección Femenina fue fomentar el sentimiento nacional falangista en las mujeres.

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Pilar Primo de Rivera entró en política a través de su hermano José Antonio. El 29 de octubre de 1933, participó en el acto del Teatro de la Comedia, en el que se creó Falange Española.

La Sección Femenina de F.E. nació en 1934, bajo la Segunda República, con una adhesión muy minoritaria, aunque durante la guerra aumentará el número de mujeres integrantes por el apoyo que recibirá del nuevo régimen. El ideario de la Sección Femenina estuvo marcado por José Antonio Primo de Rivera, “el verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social a las funciones femeninas” , y por la Iglesia, “el fin esencial de la mujer, en su función humana, es servir de perfecto complemento al hombre, formando con él, individual o colectivamente, una perfecta unidad social”. La doctrina de la Sección Femenina difundía los principios del nacional-sindicalismo y los valores tradicionales, donde la figura de la mujer quedaba inscrita en los papeles de madre y de esposa sumisa. La Sección Femenina defendía la idea de inferioridad moral e ideológica de la mujer, con una subordinación total a la figura del hombre, de ahí, la radicalización de la imagen de la mujer doméstica, relegada al espacio privado, a pesar de que las propias militantes eran mujeres con una vida muy diferente al que propugnaban.

La afiliación de la Sección Femenina aumentó con la llegada de la guerra, ya que formaron parte en el Auxilio de Invierno, creado por Mercedes Sanz Bachiller, y en el Auxilio Social, ambos dependientes de la Sección Femenina.

La Sección Femenina de Falange Española y de las JONS se convirtió en Sección Femenina del Movimiento en 1939, siendo crucial en la maquinaria estatal del franquismo. El fin último de la Sección Femenina era difundir en el imaginario social la figura de la mujer como perfecto ángel del hogar, y pilar fundamental de la familia y los valores tradicionales que alejaban a la mujer de la vida política del país. La mujer, de nuevo, volvía a ser considerada como una menor de edad. “No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada en una rivalidad donde lleva -entre la morbosa complacencia de los competidores masculinos- todas las de perder”, José Antonio Primo de Rivera. Con ello, quedaba claro el ideario que se quería imponer desde la Falange y la Sección Femenina.

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Con la instauración del franquismo el nuevo modelo de mujer marcado por la Sección Femenina estaría subyugado el ideario de la Iglesia Católica. Una de las funciones claves de la mujer franquista sería el dar, y criar, hijos para la nueva patria. Con ello, se fomentaba el ideal de la mujer doméstica, encerrada en el hogar, y lejos de ideas, subversivas, que dieran alas a desarrollar una mentalidad crítica. Como se observará, la religión se convertirá en uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen, donde la mujer será un punto clave en la propagación de esa doctrina católica.

“A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: No es bueno que el hombre esté solo. Y formó a la mujer para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil” (Formación Político-Social del primer curso de Bachillerato, 1963).

Tras la guerra civil y la instauración del régimen ilegítimo, durante los crudos años de posguerra el ideario del franquismo respecto a la mujer fue muy sencillo. La mujer pasó de tener una vida política a quedar confinada en las fronteras del hogar, de sujeto activo a pasivo, de mayor de edad a menor de edad. La exaltación de la familia jugó un papel crucial para recluir a la mujer a la esfera privada, para convertirla en el perfecto ángel del hogar. Si la constitución republicana española había afirmado la igualdad jurídica entre los sexos, ahora el régimen franquista aniquilaba todas las reformas del código civil republicano, como el divorcio, el matrimonio civil, etcétera. Asimismo, la educación volvía a ser segmentada, volvía a construirse un tabique entre niños y niñas. El propio ideario de la Sección femenina así recoge la distinción de sexos en materia educativa: “el niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar”. La educación fue un instrumento fundamental de adoctrinamiento durante el Franquismo, y sobre todo, si tenemos en cuenta que las maestras debían de formar parte de la Sección Femenina.

A partir de los años 40, todas las mujeres españolas, entre los 17 y los 35 años, tendrán que pasar por la Sección Femenina, por un tiempo mínimo de seis meses de servicios. Por ello, durante los años siguientes, que corresponden a los años del terror, el número de afiliación dentro de la Sección Femenina irá incrementándose. Sin embargo, en los años 60 la Sección Femenina chocaba con la evolución económica del país, lo que provocó un arrinconamiento de dicho organismo dentro de la dictadura hasta su total disolución tras la muerte del dictador.

A pesar de su desaparición el ideario de la Sección Femenina caló en la sociedad, tanto en hombres como mujeres, de ahí, que la mujer emprendiese desde los albores de la democracia una lucha constante en pro una situación de igualdad dentro de la sociedad. Sin embargo, y como observamos a día de hoy, desgraciadamente, la mujer no vive en las mismas condiciones de igualdad que los hombres.

La lucha, por tanto, aún no ha terminado.

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Extractos de “Sección Femenina” de la Falange Española y de las JONS (partido único del movimiento nacional). Editado en 1958.

  • Ten preparada una comida deliciosa para cuando tu marido regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado, placentero.
  • Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello, hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo y uno de tus deberes es proporcionárselo.
  • Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparte por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
  • Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo de complacerle. Escúchale, déjale hablar primero. Recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, sus necesidades reales.
  • Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda siempre que es el amo de la casa.
  • Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ella, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
  • Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.
  • En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que así y no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer.
  • Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, se obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de café para cuando se despierte.

Sección Femenina Falange Española.

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“En esta hora no quiero olvidar a la admirable mujer española que supo conducir a sus hijos hacia la lucha y la muerte, hasta el punto de que no sé qué es más sublime en esta gesta, si el hijo que cae o la madre heroica y sublime que lo empujó hacia la gloria.” Palabras del Caudillo citadas en “Escritos, discursos y circulares”. Sección Femenina de FET y JONS. Madrid, 1943.

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