El pelotazo de los Alcántara o como enriquecerse con la televisión pública

En España se digiere mal el éxito. Cuéntame cómo pasó ha entrado en la historia de la televisión al formar parte del reducido club de series de todo el mundo que han superado los 300 capítulos. En un país como Inglaterra, yo estaría más cerca de ser nombrado Sir que de sufrir un linchamiento mediático”, asegura Miguel Ángel Bernardeau, presidente de Ganga Producciones, productor de Cuéntame y marido de la actriz Ana Duato…la-trama-de-imanol-arias-y-ana-duato-uso-el-mismo-testaferro-que-granados

Habla por primera vez y en exclusiva para Vanity Fair cuando alude al éxito de la serie más longeva de la televisión pública española, y en la actualidad envuelta en un escándalo de sobrecostes, caos, despidos y denuncias que provocó que RTVE decidiese, en el otoño de 2015, auditar sus cifras. Además, la Fiscalía Anticorrupción también está tras los pasos de los principales protagonistas de la serie, y tanto Imanol Arias, Ana Duato, y a Bernardeau —colaborador necesario— han tenido que declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, como investigados por defraudar a Hacienda a través de sociedades instrumentales del despacho Nummaria, un bufete de abogados dirigido por Fernando Peña, durante décadas asesor de Imanol Arias, al que también ha acudido Ana Duato.

Duato, Bernardeau e Imanol hoy son ricos. Duato y Bernardeau, que se conocieron en un rodaje en Valencia en 1985, han ido tejiendo su propio grupo de empresas en paralelo a la evolución de Cuéntame. Poseen una sicav, Marqueño Capital, que acumula un patrimonio de 7,2 millones de euros, y el monto total de las principales sociedades en las que participan (Ganga Producciones, Ganga Proyectos, Numérica Film, Áctame Cincuenta, Mabau Inversiones y BCN Visiona) suma más de 17 millones, según el registro mercantil. “Este patrimonio no es el producto exclusivo del trabajo del último o los últimos años, sino de una muy dilatada carrera dentro del ámbito de la producción audiovisual, con series tan conocidas como Los ladrones van a la oficina (1993), por citar alguna. Otros miembros de mi familia y yo llevamos 30 años firmando éxitos en el mundo audiovisual”.

Por su parte, Imanol Arias hoy tiene su propia sicav, ha ingresado una media de 1,3 millones de euros anuales, sobre todo por Cuéntame entre 2011 y 2014, y cuenta con un importante patrimonio en inmuebles a nombre de varias sociedades.

MiguelÁngel Bernadeau
MiguelÁngel Bernadeau

Ganga producciones

Antes de que surgieran las primeras noticias sobre el caso con el despido de Pilar Punzano, Ganga Producciones ya había sufrido varias inspecciones laborales a raíz de una denuncia por incumplimiento de normativa laboral presentada por el Sindicato de Técnicos Audiovisuales Cinematográficos Españoles (TACE): “Existía una muy precaria situación laboral. Encadenaban contratos por obra temporada tras temporada. Había falsos autónomos, irregularidades con la presencia de niños y estaba establecida una jornada de trabajo ilegal”, asegura la portavoz de TACE Gabriela Weller.

Además de darle la razón a Punzano, la auditoría de RTVE descubre que casi en cada paso del proceso existe alguna irregularidad (ausencia de facturas, “presencias publicitarias que parecen intencionadas”, etc…) que suelen implicar un cruce de facturas entre empresas del grupo de Duato y Bernardeau o relacionadas con él (hay hasta 25 que comparten domicilios y administradores entre sí) y una pérdida para RTVE. “Hay un descontrol absoluto de gastos y no solo en Cuéntame, en el conjunto de RTVE”, comentan fuentes del consejo de administración de la corporación por primera vez y en exclusiva para Vanity Fair. En opinión de dichas fuentes, “lo que se descubre tras la auditoría a partir del despido de Punzano es que en las sociedades de Cuéntame puede haber un escándalo fiscal. Pero Ganga no está procesada en este momento, solo sus protagonistas”.

RTVE paga a Ganga Producciones alrededor de 12 millones de euros al año por la serie, pero la productora factura a otras sociedades vinculadas al grupo. Los gastos de la empresa principal dejan en el mínimo el beneficio, lo que hace que los impuestos sean muy bajos, la ganancia nunca se reparte, no hay dividendo para los dueños, que tampoco pagan impuestos por este concepto.

El entramado

Hacienda y la Fiscalía Anticorrupción han señalado a Imanol Arias y al marido de Ana Duato, Miguel Ángel Bernadeu, como artífices de la trama que defraudó casi tres millones de euros a las arcas públicas. El concreto, el Ministerio Público destaca que Bernadeu es socio (posee el 40%) y administrador único de Ganga Producciones, que realiza la serie Cuéntame y que a su vez posee la mayor parte de la Agrupación Europea de Interés Económico (AEIE) Gaumuk, manejada en la práctica por el marido de Duato, como incluso reconoce él mismo ante notario.

Según ha averiguado Anticorrupción, esta última sociedad está participada, además de por Ganga Producciones, por una mercantil radicada en el Reino Unido llamada Nevington, que es propiedad de otras dos empresas (Dudley International y Hillside Finance) que tienen su sede en Costa Rica y tienen cada una la mitad de la británica. La Fiscalía asegura en la querella que ha presentado ante la Audiencia Nacional contra todo este entramado que Nevington “nunca” ha declarado ventas, compras o haber tenido trabajadores a su cargo y que su representante legal era el abogado de Nummaria José María Aramburu Agracadarso, otro de los acusados junto a Arias, Duato, Bernadeu y otra treintena de personas físicas o jurídicas vinculadas a las operativas.

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A través de esta estructura societaria -creada por sus artífices en 2007-, Duato habría “ocultado al fisco” gran parte de los ingresos que obtuvo por su trabajo como actriz protagonista en la serie Cuéntame. En concreto, según Anticorrupción, la querellada defraudó en su declaración de la renta 141.000 euros en 2010, 311.000 en 2011 y 342.000 en 2012. Es decir, un total de casi 800.000 euros.
En paralelo al entramado puesto en marcha por Duato y su marido, también habría ocultado al fisco sus rentas procedentes de la serie el otro protagonista de la misma, Imanol Arias, mediante la creación de unas estructuras similares montadas presuntamente también por los gestores del despacho Nummaria, registrado el pasado 27 de abril por la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía por orden de la Audiencia Nacional.

La trama que ayudó a Arias a ocultar el dinero también se habría apoyado en una Agrupación Europea de Interés Económico, esta vez en otra denominada Leitmotif Projects, participada en un 20% por AI Creaciones, propiedad mayoritariamente del protagonista de Cuéntame. El otro 80% de Leitmotif, según la investigación de Anticorrupción, está en manos de la sociedad británica Rosedale Limited, participada a partes iguales por Aljayma Holding Investments y Landon Corporation, mercantiles ambas radicadas en Costa Rica. Al igual que con Nevington, Rosedale tampoco habría declarado ventas, compras ni trabajadores.

El Ministerio Público especializado en investigaciones económicas apunta a que Arias habría ocultado al fisco vía IRPF un total de 2,2 millones de euros entre 2010 y 2014 a través de la mencionada trama societaria. En concreto, el actor defraudó 318.000 euros en 2010, 541.000 en 2011, 516.000 en 2012, 317.000 en 2013 y 497.000 en 2014 mediante las empresas creadas presuntamente por Nummaria en el extranjero.

Además de los dos actores, Anticorrupción señala como querellados a los responsables de Nummaria y de las empresas vinculadas a la trama -Txofa, Topilo, Varnot, Ecualia Estudios, Proyectos Ad Hoc, Estudio 44, Thesan Capital, Ibiza Investor, Cartago Ingeniería o Cartago Consultign-. Entre los 46 querellados, destacan las mencionadas mercantiles y los empresarios Fernando Peña Álvarez, Francisco Javier Gómez Gutiérrez, José Luis Álvarez García, Pedro Mena Regodón, Ana Isabel Arias (hermana de Imanol), José Manuel Pemán o José Luis Macho Conde.

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El Grupo Nummaria

Según la querella de la Fiscalía, Nummaria “está constituida por un enjambre de entidades que comparten profesionales, empleados, clientes, responsables, sedes y se facturan entre sí sin un motivo económico conocido con el fin de generar una opacidad tal que les permita eludir el pago de los impuestos debidos”.

La trama societaria que presuntamente utilizaron los actores Imanol Arias y Ana Duato y el productor de televisión Miguel Ángel Bernardeau para ocultar a Hacienda parte de sus ingresos habría contado con la colaboración del mismo testaferro que emplearon los cabecillas del caso Púnica para esconder su patrimonio en el extranjero. Fuentes cercanas a la reciente operación City aseguran que los investigadores han descubierto que el despacho fiscal de los rostros de ‘Cuéntame cómo pasó’, Grupo Nummaria, usó la identidad del ciudadano costarricense Bernal Zamora Arce para urdir una compleja red societaria con ramificaciones en Londres, Luxemburgo, Suiza e Isla Mauricio, entre otros países. Se trata del mismo costarricense que figura tras Sheraton Trading SA, la tapadera empleada por el exconsejero de la Comunidad de Madrid Francisco Granados y su amigo constructor David Marjaliza para blanquear fondos de la trama Púnica.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional y la Fiscalía Anticorrupción, que han liderado las pesquisas sobre el despacho Nummaria tras una denuncia previa de la Agencia Tributaria, atribuyen a Zamora Arce un papel clave en el entramado societario que habría permitido a ese bufete con sede en la calle de Juan Bravo de la capital y a sus clientes defraudar hasta 15 millones de euros, aunque la cifra es provisional y podría dispararse a medida que avance la instrucción. Otros presuntos testaferros costarricenses, como Christian Vega Paniagua, Noemy del Carmen Céspedes Palma y Claudio Quesada Portuguez, también aparecen en el laberinto empresarial de Nummaria, pero habrían desempeñado un papel secundario.

Según consta en documentos de la causa a los que ha accedido El Confidencial, los investigadores han detectado que Nummaria había comenzado a sustituir en los últimos meses a los testaferros costarricenses por otros con nacionalidad de Isla Mauricio. Se mencionan en concreto los casos de Ramasawmy Goviden (relacionado con 35 sociedades implicadas en la red), Vanisha Naidoo Cooladen (31 empresas) y Moorgayen Aurmoogum (19 sociedades). Con todo, Zamora Arce seguía teniendo un rol predominante.

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