Peter Sellers: la tragedia de un cómico

Ferozmente divertido en la pantalla, y terríblemente trágico fuera de ella: recordamos al intérprete del inspector Clouseau en el aniversario de su muerte.

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El actor inglés, nacido en Southsea (Hampshire) en 1925, se distinguió siempre por un talento descomunal para hacer reír al público, y por una capacidad igual de arrolladora para convertir en un infierno las vidas de quienes le rodeaban, y la suya propia. Aunque adentrarse en sus intimidades lleve a pisar terrenos desagradables, nosotros siempre estaremos en deuda con esa torpeza tan entrañable como calculada que desplegaba frente a la cámara.

Uno de los detalles más presentes en las biografías de Peter Sellers (incluyendo la película Llámame Peter, con Geoffrey Rush en el papel titular) es la extrema dependencia que siempre le unió a su madre, Agnes Sellers. Hijo de un matrimonio de actores, con una infancia itinerante que fomentó un carácter ya de por sí insociable, nuestro hombre se refugiaba en su progenitora cuando su padre, William, le espetaba frases tales que “tendrás un brillante porvenir como barrendero”.

En realidad, Peter Sellers no se llamaba Peter, sino Richard Henry. El nombre con el que sus padres insistían en referirse a él, y con el que se hizo famoso, correspondía a un hermano nacido muerto unos años antes de que él llegase al mundo. Sellers tuvo que aguantar esa presión sobre su psique durante su infancia, su juventud y toda su vida, en general. No nos extrañe, pues que a pesar de su vertiente cómica, en lo personal fue señalado como inestable y con tendencia a abuso de sustancias psicotrópicas. Incluso, presentó pequeñas depresiones por el fracaso de algunas películas. Algunos creen que el abuso del nitrito de amilo contribuyeron al ataque de corazón que sufrió el 24 de Julio de 1964.

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La II Guerra Mundial por un lado le obligó a dejar sus estudios, pero también le marcó un destino: emprender su primera gira como cómico de escenarios.Fue reclutado a la fuerza con 15 años escasos, pero como su miopía le impedía pilotar aviones de caza, que se le destinó al Gang Show, una troupe que entretenía a los soldados en el frente. Durante este período y recorriendo Asia: India, Ceylán (actual Sri Lanka) y Birmania, una experiencia que le serviría para dotar de verosimilitud a Hrundi V. Bakshi, su personaje de la película El guateque.

Peter Sellers saltó a la fama en una serie de comedia de la BBC, llamada The Goon Show. Su capacidad de hablar con acento diferente (por ejemplo, franceses, indios, americanos, alemanes, británicos, así como los acentos regionales), junto con su talento para retratar una serie de personajes a efecto cómico, contribuyeron a su éxito como una personalidad como actor de la radio y la pantalla grande, lo que le valió nominaciones y premios nacionales e internacionales. Muchos de sus personajes se convirtieron en una percepción pública arraigada de su obra.

Peter Sellers afirmaba que su capacidad interpretativa era un resultado de su condición de médium. Sin embargo existe otra explicación menos sobrenatural y más tecnológica: el actor se compró su primera grabadora en 1958, y desde entonces la cinta magnetofónica fue su más fiel aliada a la hora de registrar, y replicar, acentos y modismos.

Su condición de supersticioso extremo, tan cargado de fobias (su aversión a los colores verde y púrpura era legendaria) como propenso a afirmar que Stan Laurel, Napoleón o Leonardo DaVinci le poseían (en el sentido espiritual, claro) cuando necesitaba inspiración para un papel. Maurice Woodruff, su astrólogo de cabecera, tenía esto bien presente, y no reparaba en aceptar sobornos a cambio de sugerir a Peter que aceptase determinados papeles. En cierta ocasión, el vidente advirtió a Peter de que una persona con las iniciales ‘B. E’sería muy importante en su vida: por supuesto, el astrólogo se refería al director Blake Edwards, que le había pagado una generosa cantidad … Pero Sellers se tomó la sugerencia en otro sentido, casándose de inmediato con la actriz Britt Ekland, su segunda esposa, a la cual hizo ferozmente desgraciada.

Su fuerte personalidad le llevaron a discutir con otros actores y directores. Incluso con su amigo Blake Edwards (director de La pantera rosa y La fiesta inolvidable o El guateque), fue en esta última película que la relación entre ambos se quebró, se dejarón de hablar varias veces y con el que evitó trabajar durante siete años. Filmó cinco películas de la saga bajo el mismo director y con las que generalmente se le asocia más en su carrera, bajo el papel del divertido y torpe inspector francés Jacques Clouseau.

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Sus distintos personajes en la clásica Dr. Strangelove (1964) dan una muestra de su versatilidad bajo la mano de Stanley Kubrick, cinta por la que Sellers fue nominado a los Premios Óscar y a los Premios BAFTA como mejor actor por los tres distintos roles que interpretó. Kubrick también lo había dirigido previamente en Lolita (1962), versión cinematográfica de la novela de Nabokov.

De una figura enigmática y poco visible en público, a menudo él mismo afirmó que no tenía una identidad fuera de los papeles que interpretó, pero dejó su propio retrato, ya que filmó obsesivamente sus casas, su familia, la gente que lo conocía, todo lo que tomó como su derecho de lujo hasta el final de su vida. Esta película intimista se mantuvo oculta hasta mucho tiempo después de su muerte en 1980.

El director Peter Hall ha dicho de una forma crítica: «Peter tenía la capacidad de identificarse completamente con otra persona, y creo que en su forma física, mental y emocionalmente en sus pieles. ¿De dónde viene eso? No tengo ni idea. ¿Es una maldición? A menudo, creo que eso no es suficiente, aunque en este negocio para tener talento, tienes que tener talento para gestionar el talento. Y eso creo que Peter no lo tuvo».

Sellers tuvo una gran reputación como seductor durante su vida. Además de cuatro matrimonios con Anne Howe, Britt Ekland, Miranda Quarry y Lynne Frederick, cada uno de ellos más tormentoso y trágico que el anterior, podemos mencionar un brevísimo lío con Liza Minnelli y una presunta relación con Sofia Loren que la diva italiana desmintió tajantemente. En cuanto a la relación con sus tres hijos, mejor no entrar en muchos detalles: la autoestima de Peter era tan baja que llegó al extremo de desheredar a sus tres vástagos cuando la menor, Victoria de quince años, tuvo la osadía de llamarle “gordo” durante el rodaje de Bienvenido, Mr. Chance.

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Con 38 años le diagnosticaron una cardiopatía. En 1964 sufrió trece ataques al corazón en pocos días, por lo que Ray Walston le reemplazó en el rodaje de Bésame, tonto. Desde entonces su salud nunca fue la misma. En 1977 le fue implantado un marcapasos y se tomó un año sabático para relajarse. Pero, el actor no tardó en cambiar de idea y quiso continuar rodando películas. El 21 de julio de 1980 se desplomó en la habitación del lujoso hotel londinense Dorchester y entró en coma. Dos días más tarde, con 54 años, murió en un hospital de la capital británica. Curiosamente, el 30 de julio (nueve días después) de ese mismo año tenía programada una cirugía de corazón en Los Ángeles.

“Yo no existo: estoy vacío. Me extirparon el ego quirúrgicamente”, confesó Sellers a la rana Gustavo durante su intervención en The Muppet Show (1979). Y, si nos atenemos a los testimonios, aquello estaba muy cerca de la verdad.

Fuentes: Cinemanía – Wikipèdia

 

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