Entre la fregona y el dominó: así transcurre la estancia de Carlos Fabra en la cárcel

Entre fregonas y fichas de dominó. El expresidente de la Diputación de Castellón y del PP en esa provincia, Carlos Fabra, cumple condena de cuatro años de cárcel en la prisión de Aranjuez por defraudar 700.000 euros a Hacienda por el caso ‘Naranjax’, una vida entre rejas que dedica en parte a jugar al dominó, a ver la televisión, limpiar cuando le toca y prepararse su comida porque no suele comer el menú de la prisión. Fabra está ingresado con otro sesenta presos en el ‘módulo 3’ de la prisión desde diciembre del 2014. Fabra reniega del PP y anima a no votar a Rajoy…

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Así lo refleja un reportaje fotográfico publicado en la revista Interviú, donde se ve a Fabra, al que según la publicación le llaman ‘don Carlos’ o ‘Señor F.’, en distintos momentos de su vida carcelaria como jugando al dominó con otros presos, tomando un refresco de una conocida marca mientras ve un partido de fútbol de reclusos, hablando por teléfono o en la comida, vestido con vaqueros y zapatillas deportivas.

Los testimonios y las imágenes recabados por esta revista reflejan que Fabra, el hombre que tuvo 94 cuentas corrientes distintas y que ingresó seis millones de euros sin justificar en apenas cinco años, busca hacer amigos y evitarse problemas en prisión. Fuentes del centro explican que “la mayoría de los reclusos tienen más de 65 años y no son conflictivos, son extoxicómanos en rehabilitación. El Señor F nunca dice que no a lo que le piden: tabaco, dinero para tarjetas de teléfono, patatas fritas. Invita sobre todo a quienes juegan la partida con él…”. Le han oído presumir de que disfruta de una pensión de 2.600 euros mensuales y que puede permitírselo.

Trasplantado de hígado y con una dieta estricta por problemas de colesterol, Fabra se levanta, como el resto de los reclusos, a las ocho de la mañana. Un trabajador del centro explica que “llama por teléfono todos los días hacia las nueve o nueve y media a sus hijos. Luego pasa la mañana jugando al dominó. Hacia la una y media se prepara su comida, porque no suele comer el menú de los internos; él prefiere tomar ensaladilla rusa, embutidos y alguna lata de mejillones o calamares. Siempre, con latas de Coca-Cola”.

Entre las dos y media y las cinco de la tarde, el Señor F, que tiene ya 70 años, suele quedarse en su celda, individual y un tanto desordenada. Allí tiene un tablón repleto de fotografías de sus nietos. Hacia las cinco de la tarde, Fabra baja de nuevo a la sala. Fuentes de la prisión explicaron que dedica mucho tiempo a recoger y analizar la correspondencia que recibe. Le llegan decenas de cartas, y cada una debe ser revisada por el funcionario. Después de cenar, a las ocho de la tarde, debe barrer y fregar algunas zonas comunes, igual que el resto de sus compañeros. Los internos como Fabra friegan una semana y descansan la siguiente. A las nueve y media ya debe estar en su chabolo, para el recuento nocturno.

Allí pasa parte del tiempo viendo la televisión. A las personas con quienes más habla en prisión suele decirles: “Veo solo La 1, La 2 y Telemadrid”, pero “nunca, nunca veo ningún programa de La Sexta”. Durante un tiempo se le oía expresar su fijación por el Gran Wyoming, presentador del informativo satírico El intermedio en esa cadena. “Decía que iba a recopilar información para hundirle, porque le había hecho mucho daño”, asegura una de sus personas de confianza en la prisión.

Fuentes : ABC – Interviu

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