El’Chapo’: la entrevista clandestina con Sean Peann

El sorprendente universo de El Chapo sigue en plena expansión. Tras su fuga de una cárcel de máxima seguridad por un túnel conectado a su ducha, el megalómano narco se reunió en secreto con el actor estadounidense Sean Penn para una entrevista que hoy publica la revista Rolling Stone

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Sean Penn y El Chapo Guzmán. / ‘ROLLING STONE’.

Por Jan Martínez Ahrens

El encuentro entre el líder del cártel de Sinaloa, detenido el viernes tras un sangriento enfrentamiento con la marina mexicana, y la estrella estadounidense se celebró en octubre, en un lugar que la publicación sólo indica que era “montañoso y selvático”. El formato elegido fue una cena a la que acudió también la actriz de telenovela Kate del Castillo, conocida por su galvánico papel en La reina del sur y que en enero de 2012, en plena guerra contra el narco, afirmó públicamente que confiaba más en El Chapo que en el Gobierno.

A la velada, Joaquín Guzmán Loera llegó vestido con camisa de seda estampada y pantalones negros ajustados. En la mesa estuvo acompañado por su hijo Iván, de 32 años. Una fotografía, que le muestra con el bigote perfectamente recortado y el pelo teñido, da fe del encuentro con el actor.

Posteriormente, los contactos con Penn, que suman unas siete horas, prosiguieron a través de llamadas con Blackphone (un teléfono que encripta las comunicaciones), correos desde cuentas anónimas y un vídeo entregado por un mensajero a la actriz, la verdadera intermediaria del encuentro. Todo ello mientras las fuerzas de seguridad mexicanas desplegaban a miles de soldados y policías por todo el país en busca del narco.

La reunión, que suma un nuevo interrogante a los muchos que rodean al personaje, se ajusta como un guante con sus delirantes intentos de poner marcha una película sobre su vida. Una pretensión que le llevó a contactar con actores y directores mientras estaba en la clandestinidad y que, según el propio Gobierno mexicano, dio una pista clave para localizarle y lanzar la primera operación de captura. Aunque todo indica que la entrevista con Penn pudo conducir hasta el narco en las montañas de Durango, ninguna fuente oficial ha confirmado esta hipótesis. Lo que sí que reconoce el propio Senn en su texto, un relato en primera persona repleto de meandros discursivos, es que tras la cena quedaron para verse a los ochos días para la entrevista, pero que el operativo militar frustró la reunión, obligando hacer las preguntas a través de terceros, sin posibilidad de replica y en vídeo.

En la entrevista, el narco, aunque elusivo y ramplón, se quita la careta. Si durante años, en un ejercicio de inmenso cinismo, negó dedicarse al narcotráfico, frente a la estrella de Hollywood admite sus negocios sucios y no duda en jactarse del inmenso poder de su cártel, considerado el mayor del planeta. “No quiero ser retratado como una monja. Suministro más heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo flotas de submarinos, aviones, barcos y camiones”, afirma. Tampoco muestra arrepentimiento por su historia criminal ni las matanzas que se le atribuyen a lo largo de los últimos 20 años: “Mire, yo me defiendo a mí mismo, nada más. ¿Empiezo los problemas? Nunca”.

En su defensa, El Chapo alega que arrancó a trabajar a los seis años recogiendo naranjas y vendiendo dulces y bebidas en su pueblo natal, Badiraguato, en la Sierra Madre. Y que para “sobrevivir”, a los 15 años decidió plantar y vender marihuana y opio. En este punto reconoce que, sin llegar a ser adicto, consumió drogas, pero que hace dos décadas que no toca ninguna. “Las drogas destruyen. Desgraciadamente donde yo crecí, no había otra forma, y sigue sin haberla, para sobrevivir”.

¿Cree usted que es verdad que es responsable de los altos índices de consumo de droga que hay en el mundo?

-No, eso es falso, porque el día en que yo no exista, no bajará el consumo de ninguna forma.

Usted vio cómo fue el final de Pablo Escobar. ¿Cómo ve sus días finales en relación con este negocio?

-Sé que algún día moriré. Espero que sea por causas naturales.

El vídeo está filmado en una granja. Los gallos interrumpen sin cesar la conversación. Sentado, sin bigote, El Chapo no se extiende en ninguna contestación. En ciertos momentos, incluso se le nota incómodo. Responder por su actos nunca ha sido su fuerte.

 

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