El Rey quiere visitar Mauthausen y rendir homenaje a las víctimas del nazismo

Eran socialistas, comunistas, libertarios y, sobre todo, eran republicanos defensores de la democracia y las libertades. Muchos de ellos cayeron prisioneros combatiendo a los nazis en suelo francés, otros fueron apresados cuando sustituían en su trabajo a los franceses que iban al frente…

Mauthausen-Efe
Españoles durante la liberación del campo de concentración de Mauthausen. Efe

Por Luis Díez

Más de 10.000 fueron deportados a los campos de exterminio por indicación de FrancoHitler a través del emisario y cuñado Serrano Suñer. Más de 5.000 murieron de hambre, frio, enfermedades –también gaseados, ahorcados y fusilados– en los campos nazis. Ahora, cuando se cumple el 70º aniversario de la liberación de Mauthausen, el rey Felipe VI se muestra dispuesto a rendirles homenaje y, más allá del acto oficial que se celebra cada año el 10 de mayo, no descarta una visita a aquel campo de la muerte en Austria.

Las fuentes informantes han apreciado la mejor disposición del jefe del Estado español de viajar a la ciudad austriaca de Linz y rendir homenaje a los miles de españoles que sufrieron y murieron en los cercanos campos de la muerte de Mauthusen y Gusen. Felipe VI ya manifestó en privado su interés durante el acto de recuerdo a las víctimas del holocausto que tuvo lugar el 27 de enero pasado en el Senado. A falta de confirmación oficial, la visita se programaría para los días 4 y 5 de mayo, coincidiendo con el septuagésimo aniversario de la liberación del campo por las tropas estadounidenses.

Aunque el complejo de Matahusen-Gussen fue conocido como “el campo de los españoles”, solo 30 años después de la extinción física del dictador un jefe de Gobierno se dignó honrar la memoria de los españoles que allí murieron. José Luis Rodríguez Zapatero lo visitó en 2005. Pero el homenaje del jefe del Estado, que hubiera correspondido al rey Juan Carlos I, sigue pendiente y, según fuentes conocedoras del interés del actual monarca, parece llegado el momento de subsanar esa laguna. Las dudas sobre la visita son más formales que de fondo y se refieren a si la bandera republicana debe hondear durante el homenaje. La única superviviente del centenar de españoles que se quedaron en Austria tras la liberación se ha ocupado durante las siete décadas de desprecio y olvido de que la enseña republicana permanezca en Mauthausen.

La iniciativa real vendrá precedida de la votación en el Congreso de los Diputados de una proposición no de ley presentada por el PSOE instando al Gobierno a celebrar “un homenaje solemne, personal y colectivo, de reconocimiento y reparación moral a los españoles que estuvieron prisioneros en los campos de exterminio, a su legado de dignidad y de valentía y a su innegable condición de héroes de la lucha por la libertad y de víctimas del totalitarismo. Con tal motivo, el Consejo de Ministros acordará la concesión a los supervivientes españoles de Mauthausen y otros campos de concentración nazis de una condecoración oficial para su entrega con ocasión del 70º aniversario”.

Aunque el Ejecutivo de Mariano Rajoy eliminó el exiguo presupuesto para cualquier cometido previsto en la Ley de la Memoria Histórica, ciertamente el gasto en medallas no será extraordinario, pues de los 2.335 españoles que salieron vivos de Mauthausen apenas quedan veinticinco. Los nombres y apellidos, la edad, las localidades de nacimiento en España y los lugares desde los que fueron deportados en Francia se los debemos a la extraordinaria labor de recopilación, ordenación y contraste que realizaron durante varios años los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa. Su Libro Memorial, editado en 2006 por el Ministerio de Cultura contenía cerca de 8.000 filiaciones y fue una aportación decisiva para que muchos familiares de las víctimas del nazismo tuvieran la certeza de lo que les había ocurrido.

Gracias a la investigación de Bermejo y Checa sabemos que de las 235.000 personas enviadas por los jefes nazis al complejo de Mathausen-Gussen (más de 122.000 murieron), 7.532 eran hombres, mujeres y niños españoles. Ese campo de exterminio en Austria fue elegido por los jerarcas nazis, de acuerdo con el dictador español, para liquidar a la mayoría de los refugiados republicanos, si bien la suma de los que fueron enviados a otros centros de exterminio superó las 10.000 personas.

Muchos de los deportados a Mathausen se habían alistado en el Ejército francés para luchar contra la invasión alemana. Los que no murieron combatiendo y fueron hechos prisioneros recibieron el mismo trato que otros prisioneros de guerra franceses, belgas e ingleses hasta que Franco indicó a Hitler que acabara con ellos y éste dio orden de conducirles al complejo austriaco de trabajos forzados. Otros fueron arrestados por su actividad en la resistencia francesa. Y un tercer grupo de los que acabaron en Mathausen eran hombres, mujeres y niños, civiles refugiados en los campos del sur de Francia (Les Alliers). No se trataba de combatientes, pero al mariscal Philippe Pétain, convertido en títere de los nazis tras la capitulación del 22 de junio de 1940, le producían una enorme repugnancia. “¿Para qué quieren ustedes esas ratas?”, le llegó a preguntar al embajador de México, Luis Ignacio Rodríguez, quien, por orden del presidente Lázaro Cárdenas, acudió a pedirle que les dejara salir hacia su país. Los que con la ayuda del embajador y su incansable cónsul Gilberto Bosques arribaron a Veracruz tuvieron la suerte que el destino no concedió a los que se quedaron en los arenales franceses.

Pero volviendo a la noticia, si el rey Juan Carlos tuvo a bien visitar en México a la viuda del presidente de la II República Manuel Azaña e incluso condecorar en 1991 al historiador y federalista español Anselmo Carretero, vale suponer que la derecha en el Gobierno no pondrá obstáculos a que el sucesor honre la memoria de los que peor lo pasaron, las víctimas del nazismo, y que el PP votará a favor de la propuesta socialista de que se recuerde siempre su lección y se les rinda homenaje. ¿Por qué no se hizo antes? Francia reconoció y compensó económicamente a sus familiares directos hace más de una década. El martes pasado, el Gobierno francés acordó conceder la máxima condecoración, la Legión de Honor, a todos los deportados españoles que permanezcan con vida. Aquí todavía hay que discutir y votar.

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