Pedro Morenés, el comercial indispuesto

La emisión el pasado domingo en Salvados del programa dedicado al acoso sexual a la capitán Zaida Cantera y las represalias contra ella por parte de la cúpula militar puso de nuevo en la agenda pública uno de los casos más dramáticos de abusos en el Ejército de la historia democrática de nuestro de país. El programa dejó en evidencia la dejación de funciones del ministro de Defensa, y provocó que Pedro Morenés se sintiera indispuesto para dar explicaciones y cancelara su presencia en un acto que tenía en la agenda para el lunes…

Por Antonio Mestre

Pedro Morenés y Álvarez de Eulate es ministro de Defensa y además un grande de España, aristócrata con una excelente relación con la Casa Real y los Borbones. Relación regia lograda gracias al parentesco filial al ser hijo de José María de Morenés y Carvajal (Vizconde de Alesón) y Ana Sofía Álvarez de Eulate y Mac Mahon y nieto del VIII conde del Asalto. Precisamente esa cercanía con el rey Juan Carlos fue la que le aupó al Ministerio de Defensa, sobre todo tras la adscripción del CNI a Vicepresidencia del Gobierno bajo el control de Soraya Sáenz de Santamaría, en detrimento de la cartera de Defensa. Pedro Morenés no era sólo un hombre de la Casa Real, también lo es de la industria armamentística española. Su carrera ha sido una puerta giratoria perpetua, pasando de puestos en la Administración pública a cargos en la empresa privada, sobre todo vinculados a sectores próximos al Ministerio de Defensa.

De 1984 a 1991, Pedro Morenés fue abogado de empresas que contrataban con el Estado, como Astilleros Españoles S.A. -AESA fue una empresa privada hasta que en el año 2000 se fusionó con Bazán dando lugar a la empresa pública IZAR-; de ahí pasó a la Administración estatal ocupando cargos directivos importantes en la división de Construcción Naval y del Instituto Nacional de Industria. Después volvió a la empresa privada en AESA, para en el año 1996 pasar a ser Secretario de Estado de Defensa, puesto desde el que funcionó como un gran agente comercial de la industria armamentística, tanto pública como privada. Desde ese cargo de responsabilidad y con el apoyo de la Casa Real en los viajes oficiales se consiguieron jugosos contratos con países en los que la democracia no es un valor prioritario, sobre todo con Arabia Saudí. Pedro Morenés llegó a desplazarse junto al Príncipe de Asturias a Riad para negociar la venta de Blindados BMR a la dictadura oriental. Sirva como ejemplo de lo fructífero del trabajo del hijo del vizconde de Alesón para la industria española de armas que, durante el primer año y medio como Secretario de Estado de Defensa, el ministerio autorizó venta de armas a Turquía por un importe de 45.000 millones de pesetas. El actual ministro de Defensa no ocultaba su interés por convertirse en el gran valedor de las empresas que se dedican a la fabricación de armas de guerra. En una entrevista en ABC en el año 1997, declaró: “Nos debería dar vergüenza ser el país aliado que menos invierte en su Defensa”.

Tras su paso por el Ministerio de Defensa, Pedro Morenés ocupó diferentes cargos en consejos de administración y finalmente volvió a la empresa armamentística, a la que tantos dividendos prestó en su etapa pública como Secretario de Estado. En el año 2005 fue elegido consejero de la empresa Instalaza, puesto que mantuvo hasta meses antes de ser nombrado ministro. La empresa, entre otras cosas, se dedicaba a la construcción y comercialización de las terribles y ya prohibidas bombas de racimo. Instalaza, ya con Morenés como ministro, ha conseguido adjudicaciones del Estado como el sistema Alcotán. Antes de ser nombrado como ministro de Defensa, el político y empresario también formó parte del consejo de administración de la empresa MBDA, dedicada a la fabricación de misiles. El nombramiento de Pedro Morenés como titular de Defensa en noviembre de 2011 tenía como principal objetivo facilitar la exportación de armas y dinamizar la industria española. Para ser efectivo en su cometido, la cuestión ética es un concepto que no debe tenerse en especial consideración, como dejó en evidencia cuando, con motivo de un pedido de Arabia Saudí de tanques de guerra, el ministro declaró que apoyaba plenamente la venta de ese material bélico a la dictadura saudí porque su obligación es apoyar a las empresas, y añadió que juzgar políticamente al régimen saudí es algo complicado, porque cada país tiene su manera de establecer el bienestar de su población.

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