España quiso invadir Australia con 100 barcos en tiempos de la Revolución Francesa

En el año 1793, mientras en el país vecino los protagonistas de la Revolución Francesa separaban la cabeza del cuerpo de Luis XVI, España estaba inmersa en una acción bélica muy poco conocida. En el imperio aún no se ponía el sol, y nuestros antepasados temían, además de a los rebeldes republicanos al otro lado de los Pirineos, a un enemigo que jaqueaba su poder en el Pacífico…

Alejandro Malaspina
Alejandro Malaspina

Gran Bretaña acababa de convertir en su colonia un territorio, Australia, que amenazaba la supremacía española en las Filipinas, América Latina y Centroamérica. Así las cosas, con el rey Carlos IV en el trono y su valido Manuel Godoy a cargo del Gobierno, en 1793, se tomó la decisión de invadir la tierra de los canguros.

Según el plan, un ejército español desembarcaría en Sidney para plantar cara a los ingleses, que habían convertido la isla en un descomunal presidio. Lo harían, como se decía por aquel entonces, “a sangre y fuego”, utilizando los incendios causados por sus armas para minar la moral del enemigo. Al menos así relata este episodio, que nadie recordaba, el investigador Chris Maxworthy de la Asociación de Historia Marítima de Australia.

“El plan era atacar Sidney desde las colonias españolas en Sudamérica con una flota de 100 barcos de tamaño medio”, explica el historiador en declaraciones recogidas por el diario británico The Telegraph. “El objetivo era que los británicos se rindieran totalmente y su expulsión”.

La estrategia se planificó tras una expedición a cargo del comandante Alejandro Malaspina, que llevó al rey la noticia de que los británicos, más allá de usar Australia como cárcel, planeaban controlar el territorio y usarlo como base para comerciar y salir en busca de recursos.

Malaspina alertó incluso sobre un posible ataque, protagonizado por “dos o tres mil bandidos náufragos”. El asunto de la prisión, por tanto, “era un medio, y no el objetivo de la empresa” emprendida por los hijos de la Gran Bretaña.

Según el relato de Maxworthy, fue el segundo de a bordo de Malaspina, que respondía al adecuado nombre de José de Bustamante y Guerra, quien propuso a la corona atacar la capital de Australia. El monarca y su valido aceptaron, y Bustamante marchó a Montevideo para reunir una flota poderosa capaz de invadir la región.

Hay historiadores que, tras el hallazgo por parte de Maxworthy de los documentos que avalan este relato, se han aventurado a afirmar que los españoles dominaron la colonia australiana en algún momento, y durante un breve periodo, hasta que los británicos lograron recuperarla. En cualquier caso, el plan acabó siendo abandonado por razones que desconocemos, hasta el punto de quedar en el olvido, fuera de los libros de historia, durante siglos.

Con información de The Telegraph. La imagen que ilustra este artículo de Alejandro Malaspina es propiedad de Wikimedia Commons.

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