Cuando un editor alemán pidió a Tolkien una prueba de ‘ascendencia aria’

La editorial Rütten & Loening estaba interesada en editar en 1938 la novela ‘El Hobbit’, pero las órdenes del Tercer Reich eran asegurarse, antes de publicar, que el autor no era judío..

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De sobras conocido es J. R. R. Tolkien, sobre todo por sus novelas ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’, dos obras que son el máximo exponente del género fantástico y que en los últimos años se han convertido en auténticos best sellers gracias a las adaptaciones cinematográficas que ha dirigido el neozelandés Peter Jackson (la última de ellas, El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos, estrenada hace escasos días).

Aunque alcanzó un gran éxito durante los primeros años después de su publicación, cabe reconocer que es actualmente cuando la obra de Tolkien ha recibido el mayor y más fulgurante éxito a nivel mundial, aunque el autor lleva varias décadas fallecido.

Pero como ocurre con a la mayoría de escritores, los inicios de su carrera no fueron fáciles, escribiendo poesía, cuentos y relatos breves que apenas obtuvieron éxito alguno y gran parte de su obra no fue publicada hasta muchos años después, cuando ya era considerado un escritor de culto.

Su primer gran éxito le llegó en 1937, cuando presentó ‘El Hobbit’ al editor británico Stanley Unwin y éste decidió publicar la obra en la editorial George Allen & Unwin que dirigía.

Se cuenta que gran parte del mérito de la decisión de editar la novela correspondería a Rayner Unwin, el hijo de diez años del editor, quien quedó entusiasmado tras leer el manuscrito presentado por Tolkien y convenció a su padre para que la publicase.

Tras la salida al mercado el 21 de septiembre de 1937 y los primeros éxitos de la obra en los países anglosajones, comenzaron a llegar a la oficina de Stanley Unwin, ubicada en el número 40 de Museum Street (Londres), peticiones de editoriales de otros países interesadas en publicar la novela en su correspondiente idioma.

En 1938 llegó por parte de la prestigiosa editorial alemana Rütten & Loening el firme interés por publicar ‘El Hobbit’ en idioma alemán, pero venía acompañado de una singular petición: necesitaban que J. R. R. Tolkien presentase una prueba en la que demostrase que era descendiente de arios y que por sus venas no corría ni una gota de sangre judía.

Tolkien había nacido en 1892 en Bloemfontein, localidad perteneciente al Estado Libre de Orange que se convirtió en provincia Sudafricana en 1902. Poseía la nacionalidad británica, al igual que sus padres, pero tal y como su apellido delataba la procedencia de sus antepasados paternos era de la Baja Sajonia (Alemania), aunque se habían trasladado al Reino Unido dos siglos antes.

A pesar de que era conocedor que en su ascendencia no había rastro alguno de procedencia hebrea, Tolkien se enfureció por la absurda petición por parte del editor alemán, por lo que decidió escribir dos cartas las cuales entregó a Stanley Unwin para que fuese éste el que decidiera cuál de las dos quería hacer llegar a los alemanes.

En una contestaba en modo conciliador y educadamente y le probaba a Rütten & Loening la inmaculada ascendencia aria de él y su familia. Sin embargo la otra carta, aunque escrita en un tono educado, ponía en su sitio a los editores germanos:

25 de julio 1938
20 Northmoor Road, Oxford

Estimados señores,
Gracias por su carta. Lamento informarles que no tengo claro qué es lo que consideran por ario. No soy de extracción aria: eso es indo-iraní, y hasta dónde yo sé ninguno de mis ancestros hablaba hindú, persa, gitano o algún dialecto de los mismos. Pero si me preguntan si tengo origen judío, sólo puedo responder que lamento no tener ancestros en ese talentoso pueblo. Mi tatarabuelo vino de Alemania durante el siglo dieciocho, así pues la mayor parte de mi ascendencia es pura inglesa, y yo soy inglés -lo que debería ser suficiente. Me he acostumbrado a llevar mi apellido alemán con orgullo y continué haciéndolo durante todo el lamentable periodo de guerra (IGM), en la que serví en el Ejército Inglés. No puedo, sin embargo, dejar de decir que si estas cuestiones impertinentes e irrelevantes son importantes para la literatura, el momento en el que dejará de ser un orgullo un apellido Alemán está cercano.
Su consulta sin duda está realizada con el fin de cumplir con sus propias leyes, pero es impropio porque se aplican los asuntos de otro estado, y no tiene ninguna incidencia sobre los méritos de mi trabajo o de su publicación sostenible, que parece satisfacerse a sí misma sin hacer referencia a mi ascendencia. (Tolkien utilizó el término alemán Abstammung) Confío en que encuentre esta respuesta satisfactoria, se despide atentamente..

JRR Tolkien

No ha llegado a trascender cuál de las dos cartas fue la enviada por Stanley Unwin, si es que se llegó a mandar alguna, pero ‘El Hobbit’ no fue publicado en alemán hasta dos décadas después.

Lo que sí que ha quedado para la posteridad ha sido la carta transcrita en este post, la cual se tiene como una de las misivas más ingeniosas de Tolkien (gran amante de la correspondencia epistolar) y que quedó recogida dentro del libro ‘The Letters of J.R.R. Tolkien’ (Las Cartas de JRR Tolkien) publicado en 1981.

https://es.noticias.yahoo.com/blogs/cuaderno-historias/cuando-editor-aleman-pidio-tolkien-prueba-ascendencia-aria-190729407.html

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